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lunes, 29 de octubre de 2012

Coliflor asada a la naranja


Dicen Ferrán Adriá y Valentín Fuster en su libro La cocina de la salud que las crucíferas (col, coliflor, brócoli, coles de bruselas...) son tan saludables que es recomendable tomarlas una o dos veces por semana. A mí me gustan todas las verduras en general, pero tengo que confesar que las de esta familia siempre me han interesado menos, porque dan gases, huelen mal al cocerlas, y el sabor tampoco es que sea sensacional. ¿Comes coliflor? ¿Comes brócoli? Sí, claro, pero casi más por obligación que por gusto.

Así era hasta que probé esta receta de El Comidista, en la que la coliflor no va cocida, sino asada. De esta manera da menos gases, no huele mal, y además queda con una textura un poco crujiente muy agradable. La marinada de especias le da un sabor intenso riquísimo, y la naranja combina muy bien. Vamos, que ahora ya no como la coliflor por recomendación, sino porque de verdad me apetece.

Una receta rica en vitaminas, baja en grasas, fácil y rápida. Muy apropiada para estudiantes sin tiempo para cocinar.



Ingredientes (para dos personas):
  • una coliflor pequeña
  • 4 zanahorias
  • muchos dientes de ajo, todos los que te apetezcan, como mínimo uno
  • 1 naranja
  • 1 limón
  • 1 cucharadita de azúcar moreno
  • 1 punta de pimentón
  • 1 punta de comino molido
  • 1 cucharadita de vinagre de módena
  • un par de cucharadas de aceite de oliva (virgen extra, claro)
  • sal y pimienta



Preparación:
  1. Poner a hervir una olla con agua
  2. Precalentar el horno a 200 ºC (arriba y abajo)
  3. Pelar las zanahorias y cortarlas en bastones gruesos. Ponerlas a cocer en el agua durante unos 7 minutos (queremos que se ablanden un poco, pero sin cocerse del todo).
  4. Lavar la coliflor; quitar el tronco y poner las flores a cocer con las zanahorias durante un par de minutos. Después de eso, sacar las verduras a un escurridor.
  5. Partir la naranja y el limón por la mitad; reservar una mitad de cada uno, y de la otra mitad exprimir el zumo.
  6. En un cuenco pequeño poner un par de cucharadas de aceite junto con el vinagre, el azúcar, el comino, el pimentón, un poco de sal y un diente de ajo pelado y machacado. Añadir un par de cucharadas del zumo de naranja y limón y mezclarlo todo bien.
  7. En una fuente para horno distribuir la coliflor y las zanahoras. Pelar los ajos dándoles un golpe seco con el mango del cuchillo, para que se rompan, y distribuirlos por la fuente. Pintar las verduras con la marinada anterior.
  8. Poner en la fuente también el medio limón y la media naranja que habíamos reservado.
  9. Asar en el horno durante una media hora, hasta que la coliflor y las zanahorias estén tiernas y doradas (pincharlas con un tenedor para comprobar el punto de cocción).
  10. Sacar las verduras y aliñarlas con un poco de sal, pimienta, el zumo de naranja y limón que nos había sobrado, el zumo de la naranja y el limón que hemos asado, y un poquito más de aceite.
  11. Tomar templado, y al sol, si es posible.

Para otra manera estupenda de tomar crucíferas, ver la receta de sopa de brócoli.

domingo, 28 de octubre de 2012

Apfelgalerie

Paseando por la Goltztraße me he topado con esta tienda: una galería de manzanas.
Me gusta Schöneberg.




domingo, 30 de septiembre de 2012

Lentejas con jamón y champiñones


La vuelta al cole me tiene exhausta: mis días ahora son intensísimos, y casi no tengo tiempo ni para comer. Por eso por la noche tengo que asegurarme de tomar algo bien nutritivo. En este sentido las legumbres son una opción estupenda, porque aportan muchas proteínas y vitaminas, y pocas grasas.

¡Legumbres! Que son muy ricas, nutritivas, y poco calóricas. Las lentejas, además, se preparan en un plis: poner todo en la olla y cocinar a fuego lento durante una media hora. Y si las acompañas de arroz son especialmente nutritivas, porque en conjunto las lentejas y el arroz aportan todos los aminoácidos esenciales (esos que necesitamos para fabricar proteínas, pero no somos capaces de fabricar en nuestro organismo y por tanto tenemos que ingerir en la dieta) en cantidades más que la mayoría de productos de origen animal. Respecto a este tema podéis leer por ejemplo este artículo, que me ha parecido muy completo.

Además tenía por casa un paquetito de jamón ibérico en trocitos que me ha mandado mi mami de estrangis en un sobre. ¿Es o no es eso Amor de Madre?



Ingredientes:
  • 300 g de lentejas pardas
  • 100 g de arroz redondo
  • 100 g de jamón curado, en trocitos
  • 125 g de champiñones marrones, o de setas
  • 1 pimiento rojo
  • 1 zanahoria grande
  • 1 manojo de cebollitas frescas
  • comino (media cucharadita)
  • aceite
  • 4 vasos de agua
Preparación:
  • Lava las verduras, pela la zanahoria, y cortalo todo: la zanahoria en rodajas, el pimiento en trozos pequeños, las cebollitas en trozos medianos, y los champiñones por la mitad.
  • En un poquito de aceite sofríe las cebollitas, la zanahoria y el pimiento durante un par de minutos. Añade el comino, remueve, y déjalo unos segundos hasta que empiece a desprender olor.
  • Pon también en la olla el jamón, los champiñones o setas, las lentejas y el arroz. Añade el agua, remueve, y cuece a fuego lento hasta que las lentejas estén tiernas.
Esta receta la vi en La cocina de mi abuela.

martes, 18 de septiembre de 2012

Guiso de cerdo con naranja


Se termina el verano, empieza el otoño y las mandarinas volvemos al cole. Sí, en esta vuelta de tuerca que le estoy dando a mi vida profesional vuelvo a ser estudiante por unos meses. Así que toca practicar una serie de recetas que sean fáciles y rápidas de preparar, porque no voy a tener mucho tiempo libre, (pero preveo que sí voy a tener mucha hambre) y que también sean variadas, porque si no me voy a aburrir. Y si me aburro, la cocina pasa de ser afición a obligación y entonces no la disfruto tanto.

Por suerte hay una larga lista de platos que cumplen con estos requisitos y además están muy ricos. Hoy os traigo una receta un poco experimental que he montado a base de mirar aquí y allí por internet y de meter la nariz en mis botes de especias. ¡Espero que os guste!

Ingredientes:
  • 500 g de carne de cerdo para guiso (yo tenía del jamón)
  • 1/2 cebolla grande, picada
  • 2 naranjas: rallamos la piel y luego de una naranja exprimimos el zumo y la otra la pelamos bien y la cortamos en trocitos
  • 1 cucharada de harina fina de maíz
  • 40 mL de vino blanco seco
  • aceite, sal, azafrán, cardamomo, miel

Preparación:
  • Salar la carne y dorarla en una sartén con un poquito de aceite. Sacar la carne de la sartén y reservarla.
  • En la sartén, con el fuego apagado, poner la harina de maíz y remover bien. Añadir el vino y el zumo de naranja y mezclar todo hasta que no tenga grumos. Reservar.
  • En la olla ponemos un poco de aceite y sofreímos la cebolla hasta que esté transparente.
  • Añadimos a la olla la carne, los trocitos de naranja, la ralladura, y la mezcla de vino y zumo de naranja. 
  • Disolvemos unas hebras de azafrán en unos 200 mL de agua y lo ponemos también en la olla.
  • Tomamos unas vainas de cardamomo (yo he usado 3) y las abrimos dándoles un golpe seco con el mango de un cuchillo, por ejemplo. Las añadimos a la olla. Removemos todo con una cuchara.
  • Cocemos hasta que la carne esté tierna. En mi olla rápida he contado 35 minutos desde que ha subido la válvula (nivel de presión II).
  • Cuando abrimos la olla, todavía en caliente, añadimos una cucharada de miel y removemos para que se disuelva bien.
  • Esta carne queda particularmente bien sobre un arroz al estilo persa.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Los calabacines rellenos para recuperar fuerzas

El verano berlinés tiene algo de melancólico. La sensación de que estos días de calor a finales de agosto son un regalo que no sabes cuánto va a durar, pero a ciencia cierta será poco. Sentarte en la terraza a beber una cerveza mientras esperas la tormenta, mientras oyes la comida borbotear en la cocina. Recordar cómo era tu vida anterior, o mejor dicho, revisar los planes que hiciste, y convencerte una vez más de que no haberlos cumplido no ha sido culpa tuya, y de que la decisión de cambiar de trayectoria profesional es la mejor que podías haber tomado dadas las circunstancias. Descubrir que te has pelado el dedo dándoles vuelta a los calabacines. Ach Eli, algún día conseguirás no quemarte cocinando. Mientras tanto, recuerda todo lo que has aprendido de tu director de tesis, ese sevillano de corazón inmenso y moral férrea que incluso ahora te escribe para apoyarte, y que te enseñó tantísimas cosas, sólo algunas sobre química. Mira cuánto has crecido yendo de su mano y siéntete agradecida. Y recupera fuerzas con estos calabacines, porque estás a punto de empezar una nueva etapa, y las vas a necesitar.



Esta receta es mi versión de los zucchine ripiene de La Zuccheriera.

Ingredientes (para 4 raciones):

  • 1 cebolla
  • 1/2 pimiento
  • 3 dientes de ajo
  • 500 g de tomate triturado
  • 500 g de carne picada, mezcla entre cerdo y ternera
  • 1 huevo
  • 50 g de queso rallado tipo parmesano
  • 4 calabacines de buen tamaño (los míos pesaban más de 1 kg en total)
  • aceite
  • sal, azúcar, orégano, tomillo, nuez moscada
  • agua, leche, pan rallado


Preparación:

Picar finamente la cebolla, el pimiento y un diente de ajo. Ponerlos con sal en una cacerola donde habremos calentado un par de cucharadas de aceite, a fuego medio y tapado, para que no se doren. Cuando el sofrito esté hecho, añadir el tomate triturado, medio vaso de agua, una cucharadita de azúcar, orégano y tomillo. Seguir cociendo a fuego medio o lento, tapado.

Mientras tanto, en el procesador de alimentos poner la carne picada (mezcla de cerdo y ternera), dos dientes de ajo picados muy fino, el huevo, el queso rallado, sal, nuez moscada y una cucharada de leche. Picarlo todo junto durante unos minutos, hasta que quede muy homogéneo. Si lo preferís, se puede mezclar todo con las manos.

Lavar los calabacines y quitarles el pedúnculo y la base. Cortarlos en trozos de entre 5 y 10 centímetros de largo. Con la punta del cuchillo, vaciar cada trozo sin llegar a atravesarlo (que quede una cavidad, pero también una base).

Calabacines vaciados, la mitad ya rellenos de carne

Rellenar los calabacines con la carne picada y posarlos sobre pan rallado por la parte de la carne. Poner un par de cucharadas de aceite en una sartén y freír los calabacines durante un minuto o así por la parte de la carne, lo suficiente como para que se doren.

Con el resto de la carne hacer albondiguitas.

Poner los calabacines rellenos, las albondiguitas y los trozos de calabacín que hemos sacado al vaciarlos en la cacerola con la salsa de tomate. Tapar y cocer a fuego medio hasta que la piel del calabacín esté tierna.


Servir y mojar mucho pan. Que sea pan del bueno.

viernes, 20 de julio de 2012

Embotellando el verano


El verano berlinés está a puntito de acabarse. Al menos lo que yo entiendo por verano: temperaturas por encima de los 20 ºC, excursiones en bici al lago, y fresas, frambuesas, grosellas, arándanos de producción local en su mejor momento. Dentro de unos meses las horas de luz serán muy escasas y las temperaturas nos helarán los huesos. Cuando llegue el invierno, el recuerdo de las tardes veraniegas será una utopía inalcanzable. ¿Y si se pudiera guardar un poquito de verano, para liberarlo en los días más fríos? Ah, sería bonito, ¿verdad?

En estos pensamientos me enredaba yo cuando se me ocurrió una solución aproximada y alcohólica: un licor de fresas. De estas fresas alemanas que contienen todo el sabor del verano, maceradas en un vodka que enfriaré en la ventana cuando estemos bien por debajo de los cero grados. Meter el verano en una botella y conservarlo hasta el invierno.

Y aquí está el experimento. Mi versión modificada de la receta de fragolino del libro Liquorini e grappette (Edizioni del Baldo). Ya os contaré qué tal quedó en las próximas navidades.

Licor de vodka con fresas. Día 0.

Ingredientes:

  • 1 botella (0.7 L) de vodka
  • 500 g de fresas (las más rojas y pequeñas que encontréis)
  • 100 g de azúcar
  • 1 limón

Preparación:

Lavar bien el limón y sacar la piel a tiras con un pelapatatas, cuidando de evitar la parte blanca.

Exprimir el zumo del limón y ponerlo en un cuenco con un poco de agua. Lavar ahí las fresas rápidamente, una a una y con cuidado de no dañarlas. Quitarles las hojitas y dejarlas escurrir sobre un paño de cocina.

Verter el vodka en un bote de cristal con cierre hermético. Añadir el azúcar, cerrar bien y agitar hasta que el azúcar se disuelva. Incorporar entonces la piel del limón y las fresas, volver a cerrar, y agitar para mezclarlo todo.

Guardar el bote en un lugar oscuro durante un mes, agitando de cuando en cuando. Pasado este mes, filtrar el licor y guardarlo en una botella. Esperar un par de meses antes de tomarlo.

Una semana después, el vodka ha absorbido
el pigmento rojo de las fresas. ¡Esto promete!



Variante: Si en vez de vodka usáis ginebra, imaginad la categoría de los gin-tonics que os podréis preparar estas Navidades.

miércoles, 11 de julio de 2012

Bajoques farcides (arroz cocido dentro de un pimiento)


Una de las ventajas del verano berlinés es que no me da pereza encender el horno. A decir verdad, en Sevilla también lo encendía en verano, aunque eso significara ponerme a sudar como un pollo. Me gusta el horno, creo que es mi forma preferida de cocinar, aunque siempre (¡siempre!) me queme, y aunque me entre mala conciencia pensando en la factura de la electricidad que me va a llegar a final de año.

Encontré esta receta en lo de Blog Appétit, y me sonó a plato cien por cien tradicional, cocina mediterránea de la buena, así que no esperé mucho para probarla. Y se ha convertido en un greatest hit en casa. En primer lugar, por el sabor: el arroz se cuence en el horno, absorbiendo el jugo del pimiento, y esto sumado al azafrán le da un sabor exquisito. Además los pimientos se preparan en un momento, y luego se meten al horno y se dejan cocinar ahí mientras tú te dedicas a otras cositas. Y por si fuera poco, me parece una receta bastante equilibrada desde el punto de vista nutricional: verduras, hidratos de carbono, un poco de proteína, y muy poca grasa.

Por otra parte, el arroz queda tan rico que creo que se puede obviar la carne, sin más, y convertirlo en un plato vegetariano. En las dos versiones (vegetariana o carnívora) es una receta apta para celíacos.


También he visto en algunos blogs que se puede quemar la piel del pimiento crudo con un soplete o con el fuego de la cocina (si tenéis cocina de gas) para retirarla antes de asarlo. Creo que puede ser una buena idea si disponéis del instrumental necesario. Yo no lo tengo, y no lo he hecho nunca. Nosotros quitamos la piel a medida que vamos comiendo el pimiento. Pero tampoco seguimos grandes protocolos  en la mesa, la verdad...

El único defecto que podría ponerle a esta receta es que necesita mucho tiempo de horno. Cuando aso estos pimientos sólo para dos personas acabo con cierto cargo de conciencia por el gasto energético que conlleva. Pero la solución es fácil: invitar a los amigos a cenar y hacer muchos pimientos para compensar. Además, seguro que los invitados se van a quedar boquiabiertos.


Ingredientes (para dos personas con mucha hambre):

  • 4 pimientos grandes de asar (yo he usado rojos y amarillos)
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 200 g tomate triturado
  • 140 g arroz redondo (en Alemania yo uso el que venden como Milchreis)
  • 300 g de carne picada (mezcla cerdo y ternera)
  • azafrán (yo he usado en hebras, dos pizcas generosas)
  • sal
  • aceite


Cómo preparar estos bajoques farcides:

Ponemos el horno a precalentarse a 200 ºC.

Picar la cebolla y el ajo bien finitos y sofreírlos en una sartén con un poquito (un par de cucharadas) de aceite.

Añadimos la carne picada, separándola bien con la espátula para que se fría en trocitos muy pequeñitos.  Sazonamos con la sal.

Agregamos ahora el arroz y el azafrán, y removemos. Incorporamos por último el tomate triturado, lo mezclamos todo bien y apagamos el fuego.

Lavamos bien los pimientos. Hacemos un corte alrededor del tallo, de manera que tengamos un orificio por el que rellenar el pimiento, y que el tallo nos sirva como tapadera. Sacudimos el pimiento para sacar las semillas, enjuagamos bajo el grifo y escurrimos bien el agua que haya podido quedar dentro.

Repartimos la mezcla de carne y arroz entre los pimientos, sin llenar los pimientos del todo, porque el arroz al cocerse aumentará de volumen y se puede salir. Tapamos con los tallos y disponemos en una bandeja apta para horno.


Horneamos a 200 ºC, con las resistencias de arriba y de abajo, durante aproximadamente una hora, hasta que el arroz esté tierno (podéis sacar un poquito de uno de los pimientos para comprobarlo). Durante este tiempo, vamos girando los pimientos sobre sí mismos, para que se asen igual por todos lados. Una vez que el arroz está cocido, sacar los pimientos del horno y servir.