Qué bonito es perderse por los hilos de la red y de los pensamientos.
Llegué al blog de Aliter Dulcia por lo del #cosasquemedamiedocontar. Me quedé enredada en su entrada sobre la reina francesa Maria Antonieta. De ahí pasé a ver la película de la Coppola, que la tenía apuntada en la lista de tareas pendientes. Y esto me llevó a acordarme de París. Ahhhhh -suspiro- cuánto me gusta esa ciudad.
La última visita a París la dedicamos a comer, a beber, y al Louvre. En una vida alternativa yo estudio historia del arte en vez de química. Pero en esta vida mi cerebro está más adaptado a la lógica y a las deducciones, quizás para compensar mi mala memoria. No sé casi nada de arte, ni de historia, pero disfruto muchísimo en los museos, y el Louvre es una maravilla.
Junto a la escultura más antigua del Louvre: 9000 años de antigüedad. ¡9000 años!
Confieso que también probé los macarons. No unos cualquiera, sino los de la confitería Jean-Paul Hévin, en la Rue Saint-Honoré: si iba a comer unos pastelitos de colores chillones tenía que asegurarme de que eran de muy alta calidad. Y lo eran: estaban buenísimos. No creo que los vaya a tomar de nuevo hasta que vuelva a París, porque ahora mi nivel de referencia es muy alto.
Macarons en su cajita. Qué monos.
Desde entonces me he descubierto un par de veces planteándome hacer macarons. Es el lado oscuro de la fuerza, tentándome. De momento resisto, y en vez de macarons hago galletas. Muchas galletas. Empecé con la receta de Encar's Bakery, que he ido modificando poco a poco hasta llegar a esta versión. Fácil, rápida y personalizable para distintas combinaciones de sabores. Las galletas quedan crujientes por fuera y blanditas por dentro, casi como un bizcochito.
Para unas 16 galletas:
Batir muy bien con la batidora:
85 g de mantequilla
50 g de azúcar morena
40 g de azúcar blanca
1 huevo
Tamizar sobre la mezcla anterior 175 g de harina y 7 g de levadura química. Mezclar bien con una cuchara. Formar bolitas con las manos, disponerlas bien separadas sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear, y hornear a 225 ºC (horno arriba y abajo) durante unos 10 minutos, o hasta que estén doradas.
Algunas variantes que he probado:
Dos chocolates:
Sustituir los 175 g de harina por 140 g de harina, 30 g de cacao puro en polvo y un sobrecito de azúcar vainillada o unas gotas de extracto de vainilla. Mezclar bien con la cuchara y añadir 100 g de chocolate blanco de cobertura cortado en trozos medianos.
Vainilla y chocolate
Añadir unas gotas de extracto de vainilla y 100 g de chocolate negro para coberturas cortado en trozos medianos.
Coco y limón:
Sustituir los 175 g de harina por 150 g de harina más 25 g de coco rallado. Añadir también la ralladura de un limón y unos trocitos de limón confitado.
Naranja y canela:
Añadir a la mezcla una cucharadita de canela molida, una cucharadita de amaretto y una cucharada extra de harina. También se le puede poner trocitos de naranja confitada.

