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martes, 3 de enero de 2012

De vuelta: Borscht post-navideño

¡Las mandarinas han vuelto a Berlín! Diciembre ha sido un mes precioso y muy intenso, entre terminar mi anterior trabajo, viajar a Tailandia, y volver a España por Navidad, como el turrón, para reencontrarme con la familia y los amigos de allí. Y ahora ya en enero toca darle una tregua al cuerpo y reponer fuerzas para enfrentarse al nuevo año, que sospecho viene cargadito de sorpresas. Así que, ¿qué os parece si nos almorzamos una cremita de verduras, sabrosa y rica en vitaminas?

Hoy he improvisado esta versión vegetariana de Borscht. Bueno, tal vez me haya pasado con la improvisación y más que Borscht deba llamarla "crema de remolacha" y dejarme de cuentos.

El Borscht es una sopa de origen ucraniano, aunque muchos países de la Europa central y del este tienen distintas versiones de ella en su gastronomía popular. Consiste en un caldo hecho normalmente de carne y varias verduras, entre ellas la remolacha fresca, y el resultado es una crema de un color rojo oscuro precioso.

Yo había leído sobre el Borscht en algún libro de autor ruso hace muchos años, no recuerdo cuál, y me enamoré de la idea de esta sopa. Después cuando vine a Berlín, en una cena con mis compañeros rusos, pude probarla por primera vez, en su versión carnívora y con sour cream, y terminó de conquistarme. Bien es cierto que aquella noche estábamos a 20 ºC bajo cero y que el vodka fluía generosamente por nuestras copas... pero mejor no sigamos por ahí.

La versión que os presento aquí es mucho más ligera, ya que he usado de base un caldo vegetal, sólo un chorrito de aceite de oliva en vez de grasa animal, y yogur en vez de sour cream. Que mi estómago me pide un descanso después de los estragos navideños. Además he usado remolacha de la que venden ya cocida, así que el tiempo de preparación ha sido muy corto. Si estáis cansados y sentís que necesitáis revitaminaros y remineralizaros, ¡ya sabéis! Crema de remolacha :)

¡Feliz año a todos!



Ingredientes (para dos raciones):
  • 2 patatas medianas
  • 2 zanahorias
  • 1 calabacín pequeño
  • 1 trozo de puerro
  • 2 remolachas
  • 2.5 tazas de caldo de verduras
  • 1 chorrito de tomate triturado
  • 2 cucharadas de yogur natural sin azúcar
  • 2 cebollitas frescas cortadas en rodajas, para decorar
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • sal y pimienta

Cómo preparar esta versión vegetariana del Borscht:

Lavar, pelar y trocear las verduras (patatas, zanahorias, calabacín, puerro, remolachas y tomate triturado) y ponerlas a cocer en el caldo, en una olla tapada, hasta que estén tiernas.*

Retirar del fuego. Añadir el aceite de oliva, la sal y la pimienta, y triturar con la batidora.

Servir decorando con la cebollita fresca y una cucharada de yogur o nata agria.


* En esta ocasión yo acababa de hacer una olla de caldo de verduras, con patatas, zanahorias, puerro, calabacín, y hojas de col. Así que sólo tuve que poner en la cacerola el caldo con los trozos de verduras ya cocidas, añadir la remolacha troceada y el tomate triturado, y dejar cocer durante unos 15 minutos para que ligaran los sabores. ¡Más fácil imposible!

lunes, 10 de octubre de 2011

Descubriendo el brócoli (en sopa)

Me estoy reconciliando con el brócoli. En realidad no es que hayamos estado peleados, más bien nos ignorábamos la mayor parte de las veces, y nos tolerábamos cuando nos encontrábamos las caras. Pero mi amigo Valentín Fuster me ha convencido de que el brócoli es extraordinariamente saludable, así que me he propuesto un acercamiento a esta verdura de aspecto tan simpático. Y me he dado cuenta de que lo primero que tengo que hacer es encontrar maneras de cocinarla. Me parece que en la gastronomía española el brócoli prácticamente brilla por su ausencia, o al menos en mi casa sólo se cocinaba de una manera (esparragao) así que ahora ando a la caza de nuevas recetas con brócoli. Hoy me he decidido a probar ésta de El delantal verde, y me ha sorprendido el sabor tan suave y tan rico de esta sopa. Si alguno de vosotros está también en proceso de hacer las paces con el brócoli, os la recomiendo.


Qué necesitas:
  • 500 g de brócoli, lavado y troceado
  • 500 g de patatas, peladas y troceadas
  • 1 cebolla pequeña, picada
  • 1 vaso de leche
  • 3 vasos de caldo de verduras (si os pasa como a mí, que normalmente no tenéis caldo -en mi caso, porque no tengo congelador, como lo oís- podéis usar agua)
  • 2 cucharaditas de comino molido
  • pimienta molida
  • sal
  • aceite de oliva
  • almendras fileteadas, para decorar

Cómo preparar esta sopa de brócoli:

En una olla, dos cucharadas de aceite a fuego medio, y dora en ellas el comino durante un par de minutos, hasta que empiece a desprender aroma. Añade entonces la cebolla y la sal, y deja que se sofría.

Cuando la cebolla ya esté transparente, añade las patatas, el brócoli y el caldo o el agua. Tapa la olla y sube el fuego para que arranque a hervir, y una vez hirviendo vuelve a bajar el fuego y déjalo todo cocer durante unos 20 minutos, hasta que las verduras estén blandas.

Retira del fuego, añade la leche y bátelo todo muy bien con la batidora. Añade pimienta al gusto y corrige de sal.

Sirve esta sopa calentita, y decorada con unas gotas de aceite de oliva vírgen extra y unas almendritas fileteadas.