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domingo, 23 de agosto de 2015

Tarta suave de queso con base salada de chocolate y cobertura de limón



Yo que no tengo una pastelería, ni tampoco un metabolismo que me permita comerme una tarta entera cada fin de semana, aprovecho las reuniones sociales para ir probando pequeñas variaciones sobre mis recetas de siempre. Porque, aunque muy golosa, soy muy exigente, y con la edad sólo voy empeorando en este sentido.

Para mí un postre realmente bueno es aquel que no resulta excesivamente dulce, ni pesado. Que no empalaga ni empacha. Y aunque se componga de varias partes, estas deben combinar formando un todo, una unidad. No me impresionan estos postres modernos de restaurante pijo donde te sirven una mini-porción de pastel, junto a una espuma de pitirrín y un crocante de purrufuá.

También me sorprendo a mí misma torciendo el gesto cuando voy a merendar a la pastelería de moda para descubrir que esa tarta de varios niveles y cobertura que tanto se mete por los ojos se basa en un bizcocho bastante seco y una crema a base de mantequilla. Cuando tragas una cucharada se puede oír un nítido "plonc!" en el estómago.

Ni hablemos de esos postres bañados en sirope comercial y chantillí de espray. Qué asco.

En resumidas cuentas, si uno se mete una ración hipercalórica entre pecho y espalda, tiene que merecer mucho la pena. Ponerse gordo sólo está permitido a base de cosas realmente buenas.

Siguiendo esta filosofía, y porque además de puñetera soy de naturaleza perfeccionista, reviso periódicamente mis recetas de siempre para probar puntos de mejora.

Y hoy anuncio con orgullo y satisfacción que he terminado mi receta de tarta de queso. Me doy por satisfecha. Esta versión la bordaré a punto de cruz y la colgaré en la pared de la cocina.



La receta base es la misma que ya publiqué, con los siguientes cambios:

  1. Hice el doble de cantidad, porque quería una tarta grande.
  2. En la masa puse limón esta vez, y no lima, porque la iba a cubrir con crema de limón.
  3. La base la preparé con 200 g de galletas integrales y 100 g de chocolate negro sin azúcar (80% de cacao): derretí el chocolate a fuego lento con un par de cucharadas de leche y lo mezclé con las galletas molidas y un poco de sal.
  4. Al preparar la mezcla para la tarta, separé las claras de las yemas. Preparé primero la mezcla con el resto de ingredientes y las yemas de los huevos. Batí las claras aparte, a punto de nieve fuerte, y las incorporé luego sobre la mezcla con cuidado y unas varillas de mano.
  5. Una vez fría, cubrí la tarta con crema de limón.


El resultado fue espectacular. La base de chocolate un poco salada contrasta con el dulce de la tarta. La crema de limón da un punto dulce-ácido-adictivo que complementa muy bien los otros sabores. Y al montar las claras aparte, la tarta queda con una textura inreíblemente suave, una delicia.

Para la próxima, esta tarta me la quedo en casa.

sábado, 16 de mayo de 2015

Crema de limón (Lemon Curd)


Un bote de crema de limón iluminando este día de oscuridad profunda en la tierra de las nubes eternas

A estas alturas ya sabréis que soy una gran amante de los cítricos. Naranjas, mandarinas, pero sobre todo limón y lima, se cuentan entre mis sabores y aromas favoritos. Partiendo de esa base, esta crema de limón es para mí una gran debilidad, una tentación irresistible, me hace considerarme una auténtica citroadicta.

La receta la vi en lo de Biscayenne. Durante mucho tiempo quería prepararla, pero no sabía qué hacer con ella después. Mi consejo ahora es: preparadla sólo si tenéis un plan bien definido. Podéis usarla para rellenar un bizcocho o unos cupcakes, sobre una tarta de queso, como relleno de una masa quebrada que cubráis luego con merengue tostado, para mezclarla con yogur, para untar el pan. Pero si os limitáis a prepararla, meterla en un bote y ya decidiré después para qué la uso, acabaréis comiéndoosla a cucharadas. El que avisa no es traidor.


La preparación de esta crema no tiene más complicación que controlar el baño maría para que la crema no llegue a hervir. Si tenéis un cacharro especial para fundir al baño maría, ni eso. Yo no tengo, y lo que hago es poner una cacerola grande bastante llena de agua a calentar, y un cazo encima, de manera que el cazo queda sumergido en el agua sólo en parte. Cuando el agua empieza a hervir, bajo el fuego para que las burbujas no sean muy grandes, ya que estas desestabilizan el cazo y además aumentan el riesgo de que caiga agua sobre la crema de limón. Y chinpún, no hay más dificultad.



Ingredientes (para rellenar un bote de mermelada grande):
  • 220 g de azúcar
  • 100 g de mantequilla sin sal
  • el zumo de 3 limones (unos 150 g de zumo)
  • la ralladura de los limones
  • 3 huevos batidos

Preparación:
  1. Preparar el baño maría y calentar el agua hasta que empiece a hervir.
  2. Poner en el cazo el azúcar, la mantequilla, la ralladura y el zumo de limón, y dejar que se caliente hasta que se derrita la mantequilla. Podemos ayudar removiendo con unas varillas para que se mezcle todo bien.
  3. Añadir entonces los huevos batidos, pasádolos por un colador. De esta manera evitaremos grumos.
  4. Seguir cociendo al baño maría hasta que la masa espese, removiendo con las varillas para que vaya espesando de manera homogénea. Este paso puede tardar entre 15 y 20 minutos.
  5. Guardar en un bote y reservar. Usar una vez esté fría.

sábado, 2 de mayo de 2015

Quiche de espinacas, pasas y cebolla caramelizada



Un post al año no hace daño...

Desde que empecé el nuevo trabajo no he vuelto a publicar, y ya van cuatro meses. Pero sí que sigo cocinando, claro. Incluso ahora que almuerzo fuera cada día aprecio todavía más la comida de casa. Eso sí, la mayoría de las cosas que cocino son sencillas y rápidas, porque el tiempo y las energías no dan para mucho. Esto no lo veo como un problema, sino más bien como una ventaja añadida, porque en general me gustan las comidas sencillas, sin demasiados "puturrús".

Un ponéh, que se diría en mi pueblo: el fin de semana pasado me invitaron a una cena con un montón de gente que no conocía, y tenía que llevar algo de comer. Pensé en llevar la quiche de salmón y espinacas, pero entonces me advirtieron de que la dueña de la casa es vegetariana, así que tuve que reconfigurar la quiche. Sustituí el salmón por unas pasas y cebolla caramelizada. Que sí, que la cebolla caramelizada empieza a estar muy vista, pero es que está muy rica, y por estos lares se usa poco. El resultado fue bastante espectacular, y no lo digo por echarme piropos a mí misma. Se acabó en seguida, y como casi no tuve ocasión de probarla, este fin de semana he vuelto a repetir y la he llevado de picnic. A petición popular, comparto receta aquí. Para que quedéis bien en las comidas con amigos hipsters.



Ingredientes:

  • Una masa, bien un hojaldre comercial, o una masa quebrada preparada en casa como os explico aquí
  • Entre 250 y 300 g de espinacas, congeladas o frescas
  • Unos 50 g de pasas
  • Una cebolla grande, cortada en medios aros
  • 200 mL de nata o leche evaporada (leche condensada sin azúcar)
  • 2 huevos
  • Una cucharadita de maicena
  • Sal
  • Aceite
  • Una cucharada de azúcar morena
  • Un chorreón de vino blanco seco
  • Unos 30 g de parmesano rallado

Preparación:
  1. Precalentar el horno a 180 ºC, encendido arriba y abajo
  2. Forrar el molde con un papel de horno. Extender la masa por encima y pincharla con un tenedor. Meterla al horno durante unos 10 minutos. Si usáis la masa de hojaldre, ponedle encima unos garbanzos secos para que no suba. Después de estos 10 minutos, sacar la masa del horno y reservar.
  3. Cocer las espinacas al vapor junto con las pasas. Si las espinacas están congeladas, las dejo al vapor hasta que se descongelen. Las pasas las pongo a la vez para que se hidraten un poco y estén más blanditas. Dejar escurrir y reservar.
  4. En una sartén poner un poco de aceite y sofreír ahí la cebolla hasta que esté transparente. Procurad que no se dore. Para eso lo mejor es ponerle sal y cubrirla con una tapadera, así la cebolla suda y no se reseca.
  5. Añadir el azúcar y un chorreón de vino blanco. Remover bien y dejar a fuego vivo y destapado hasta que se consuma el líquido. Apartar del fuego.
  6. Incorporar las espinacas y las pasas a las cebollas y remover para que se mezclen bien.
  7. En un bol, meclar bien la maicena con un poquito de la leche o la nata hasta que se disuelvan los grumos. Añadir después el resto de la leche o la nata y los dos huevos, y batir bien.
  8. Incorporar la mezcla de los huevos a la de las espinacas y remover para que se distribuya bien por la mezcla.
  9. Verter la mezcla sobre la masa. Espolvorear con el queso rallado.
  10. Hornear hasta que la quiche esté dorada y al pinchar en el centro con un palillo éste salga limpio. En mi caso esto tarda unos 15 minutos.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Quiche de salmón y espinacas


Hoy por petición popular os cuento cómo preparo mi quiche favorita (he probado muchas versiones que he leído y que se me han ocurrido, pero desde hace un año siempre prefiero ésta).
Es rápida y fácil, sobre todo si usáis una base de hojaldre comercial (Blätterteig, yo la prefiero refrigerada mejor que congelada) y compráis el pescado y las espinacas congeladas (ya vienen limpios y cortados). La base está mucho más rica y también queda mejor si la preparáis en casa, claro, pero no siempre hay tiempo o ganas. Esta receta es un buen recurso para preparar un plato rico y reconfortante en poco tiempo.



Quiche de salmón y espinacas:

1- Descongelar y escurrir

  • 250 g de salmón
  • 300 g de espinacas. 

Mejor si los sacáis unas horas antes del congelador. Si tenéis más prisa, ponedlos en un sitio calentito (yo a veces los pongo en un plato encima del radiador). Si tenéis todavía más prisa, ponedlos al vapor sobre una olla de agua hirviendo, tal que así:



2- Precalentar el horno a 180 ºC.

3- Forrar el molde con la masa de hojaldre. Si viene ya con un papel de horno, usad éste para que no se peque la masa al molde. Si no tenéis papel de horno, engrasad el molde con mantequilla.

4- En una sartén grande con un poco de aceite sofreír

  • 1 cebolla grande (la mía pesó 240 g) cortada en trozos mediano

con un poco de sal y a fuego medio hasta que quede transparente, sin dorarse.

5- Añadir entonces las espinacas y el salmón. El salmón lo pongo entero y cuando se va cocinando lo voy separando en lascas con una espátula.

6- Cuando el salmón ya está cocido, apago el fuego y añado

  • 180 mL de leche condensada (sin azúcar, claro; también podéis usar nata)
  • 2 huevos medianos o 3 pequeños, batidos
  • pimienta

y remuevo todo bien.

7- Poner la mezcla en el molde y espolvorear por encima

  • 30 g de parmigiano rallado


8- Hornear en la parte baja del horno durante unos 30 minutos a 180 ºC, con el horno encendido arriba y abajo. Comprobad a los 20 minutos cómo está de dorada, y si véis que se os va a quemar por arriba, tapadla con una hoja de papel aluminio, o de papel vegetal. Cuando la masa esté doradita y al pinchar en el centro de la quiche el palillo salga limpio, ya estará lista. Dejad que se enfríe antes de sacarla del molde para minimizar el riesgo de que se os rompa.


domingo, 16 de junio de 2013

Revani - dulce griego de semolina

El revani o ravani es un dulce típico de Grecia y de Turquía. Lo probé el año pasado en Creta y me encantó, porque es uno de esos dulces tradicionales, sin tonterías, y a pesar de que va borracho, no resulta empalagoso, ya que la masa en sí casi no lleva azúcar. Se merienda fresquito en un día de calor y es como tomarse un trocito de sol de verano, no del sol de medio día, sino del de final de la tarde, que ya no quema pero te saca una sonrisa.

Un revani dorado y reluciente como el sol.

Estaba yo pensando en Grecia, en lo buenísimo de su gastronomía, en lo bellísimo de sus paisajes, en lo simpáticos que son los griegos y en la situación económica y política tan difícil que están pasando. Y como Grecia y los griegos me caen bien, así en general, he hecho este revani como homenaje. A ellos y a mis comensales, que no han dejado ni una miga.

La receta es una mezcla entre varias que he leído por la web. Como pasa con cualquier plato tradicional, en cada casa se hace de una manera. A veces le ponen yogur, a veces no, a veces va sin huevo (aunque esto no me queda claro si es una opción real o una errata). Bueno, por mi parte, si la elección está entre poner yogur o no, por supuesto la respuesta es: yogur, y del griego, claro.

Con estas cantidades sale mucho revani, porque aunque parece un bizcocho es más pesado. Aquí a cuatro glotones nos ha dado para desayunar tres días. Así que quizás os interese hacer sólo la mitad. En cualquier caso, es rápido, fácil, y da muy buen resultado. Porque los dulces de toda la vida tienen un rinconcito ganado en el corazón de cualquier persona que aprecie la comida, y ese lugar no lo van a perder nunca.

Así es la miga del revani: gruesa pero esponjosa.


Ingredientes (para muchas raciones):

Para la tarta:

  • 225 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 230 g de azúcar
  • 6 huevos
  • 450 mL de yogur
  • 260 g de semolina de trigo
  • 140 g de harina de trigo
  • 1 sobre de levadura química
  • la ralladura de un limón
Para el sirope:
  • 2 tazas de azúcar
  • 2 tazas de agua
  • 1 cucharada grande de miel
  • 1 rama de canela
  • el zumo de medio limón


Preparación:

Para la tarta:

  1. Poner en un bol la mantequilla y el azúcar, y mezclar bien con la batidora de mano.
  2. Incorporar los huevos, y después el yogur y la ralladura de limón.
  3. Añadir por último la semolina, la harina y la levadura, y batir hasta que esté todo bien mezclado.
  4. Verter a un molde de cremallera bien engrasado y hornear a 180 ºC (horno arriba y abajo) durante unos 30 minutos, hasta que al pinchar en el centro con un palito éste salga limpio. Cuidar también que no se queme por arriba; si vemos que se dora demasiado, lo cubrimos con papel de aluminio.
  5. Sacar del horno y dejar enfriar.
Para el sirope:
  1. Ponemos el azúcar, la miel y el agua en un cazo y removemos. Ponemos también la rama de canela, y llevamos a ebullición. Dejamos hervir durante unos 10 minutos y después retiramos del fuego.
  2. Echamos el zumo de limón en el cazo y lo mezclamos bien.
  3. Colamos el almíbar a un bol y lo dejamos enfriar en la nevera.
Montaje:
  1. Una vez que la tarta está fría, la desmoldamos y la cortamos en rombos con un cuchillo afilado.
  2. Si el sirope está frío ya, empezamos a verterlo sobre la tarta, a cucharadas y repartiéndolo bien por toda la masa.
  3. Guardamos la tarta en el frigorífico y servimos así, fresquita.

domingo, 21 de abril de 2013

Pizza y Galette de manzana y arándanos

Hace varios meses que este máster y todo el trajín que conlleva no me permiten cocinar más que lo fundamental para subsistir. Por suerte en algún momento de lucidez se me ocurrió comprar un congelador y abarrotarlo de tápers de comida casera ya preparada, de modo que tridimensionalmente sigo siendo casi la misma mandarina que en septiembre. Digo casi, y matizo: quién quiere hacer la operación bikini existiendo la dieta MBA, que es más cara, pero eh, al final te dan un titulito. Aunque esa es otra historia, y será contada en otra ocasión.

Yo lo que quería contaros es que tenía muchas, muchas ganas de meter las manos en una masa. Y a falta de una, las metí en dos: una de pizza y otra de galette. La de pizza, porque tenía ganas, simplemente. La de galette, porque una de mis mejores amigas se muda a París, y pensando en ella quería preparar algo de inspiración francesa.

Galette, o tarta con forma free-style

La masa de pizza la he hecho ya varias veces. Es muy sencilla y queda bastante rica, fina y crujiente por los bordes. Aunque no es el pan de pizza ese tan rico que ponen en las pizzas italianas de verdad. Pero para comenzar está bien.

La receta de masa para la galette la tomé de Dan Lepard. Me váis a perdonar la falta de formalidad esta vez, pero no os doy la referencia exacta porque no soy capaz de encontrarla. Decidí rellenarla con manzanas y arándanos, una combinación que ya probé el año pasado y que me encanta tanto por el sabor como por la mezcla de colores. Aunque esta vez le he añadido un toque de vino sherry para aromatizar, y me ha encantado el resultado: un pastel con mucha fruta, no muy dulce, con un sabor sutil a vino, y que resulta bastante ligero. Lo recomiendo como postre para una cena.


Cómo hacer la masa de pizza:
  1. Poner en un bol 500 g de harina de trigo tipo 405 (la normal de repostería) y 10 g de sal fina.
  2. Incorporar 10 g de levadura fresca, deshaciéndola con las manos. 
  3. Añadir 250 g de agua aproximadamente, hasta que se forme una masa que no esté ni seca ni pegajosa.
  4. Añadir 50 g de aceite de oliva y amasar suavemente durante unos 15 minutos, usando la base de las manos, hasta que el aceite se haya incorporado a la masa y ésta quede lisa.
  5. Cubrir la masa con un paño limpio y dejarla reposar en un lugar cálido durante una hora aproximadamente, hasta que doble su volumen.
  6. Pasado este tiempo, formar la base de la pizza estirándola con un rodillo de madera. Yo pongo un poco de harina en el rodillo para que la masa no se pegue, y cubro la superficie donde voy a estirar la masa con un par de puñados de semolina de trigo. Los granitos de la semolina le darán una textura estupenda a la masa de pizza.
  7. Una vez formada, volver a dejar la masa reposar durante media hora. 
  8. Después de ese tiempo, poner los ingredientes que se prefieran y hornear a temperatura máxima (horno arriba y abajo) durante unos 15 ó 20 minutos, hasta que veamos que la masa está doradita.
Pizza con tomate, jamón, alcachofas y mozzarella

Con estas cantidades salen 4 bases de pizza individual. Lo que yo hago es dividir la masa en dos después del primer levado, hacerla una bola, envolverla en plástico transparente y luego en una bolsa de congelar, y meterla al congelador para usarla otro día.


Cómo preparar la galette de manzanas y arándanos:

  1. Mezclar 250 g de harina de trigo tipo 405 con 50 g de azúcar glas (a mí se me acabó, así que usé 25 g de azúcar glas y 25 g de azúcar normal).
  2. Incorporar 150 g de mantequilla sin sal, fría y cortada en daditos, 2 yemas de huevo y 2 cucharadas de agua fría. Mezclar todo rápidamente hasta que se forme una masa.
  3. Hacer una bola con la masa, envolver en papel film transparente y reservar en el frigorífico durante al menos 30 minutos.
  4. Mientras tanto, pelar 3 manzanas y cortarlas en gajos. Ponerlas en un bol junto con 125 g de arándanos, ya lavados y escurridos.
  5. En un vaso disolver 2 cucharadas de azúcar morena en unos 80 mL de vino sherry semidulce. Verter el líquido sobre la fruta, mezclar para que ésta se empape bien, y dejarlo reposar.
  6. Estirar la masa con un rodillo espolvoreado en harina, dádole una forma aproximadamente circular. Pasar la masa a una bandeja de horno cubierta con papel vegetal.
  7. Repartir las manzanas y los arándanos sobre la masa, dejando sin cubrir una distancia de unos tres dedos desde el borde. Doblar entonces la masa que ha quedado sin cubrir hacia adentro, formando el borde de la tarta.
  8. Espolvorear la fruta con otras 2 cucharadas de azúcar morena. Usando los dedos, salpicar la fruta con unas 2 cucharadas del líquido que sobró en el bol (la mezcla de sherry y azúcar).
  9. Hornear a 190 ºC (horno encendido arriba y abajo) durante unos 35 minutos, hasta que la masa y la fruta estén doradas.

Como tiene tanta fruta, me puedo tomar un trozo más grande, ¿no?

Con estas cantidades me sale suficiente masa para dos bases finitas de tarta. Después del reposo en el frigorífico, he dividido la masa en dos y he congelado una mitad.

Dice David Lebovitz que él pone migas de galleta o de pan sobre la masa, antes de la fruta, para que absorba el líquidoy la base resista mejor. Lo probaré la próxima vez.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Brownie sin gluten


En mi familia gustan los dulces, todos, siempre que estén hechos en casa. De las primeras cosas que mi hermana y yo aprendimos en la cocina fueron los rosquitos dulces y los bizcochos. Recuerdo que nuestros amigos no dejaban pasar la ocasión de venir a merendar, porque casi siempre había algún dulce casero. Por eso fue una pequeña tragedia cuando hace unos años mi madre desarrolló celiaquía. Ella es una gran cocinera y tardó poco en readaptar sus platos a las nuevas necesidades. En algunos casos es fácil: basta con sustituir la harina de trigo por harina de maíz, o de arroz, o de garbanzos. En otros hace falta un poco más de desarrollo, y añadir algunos ingredientes extra. Pero lo que siempre se resiente, sin duda, son las masas y los bizcochos. Incluso usando las harinas comerciales sin gluten, el resultado no es igual. Así que cuando alguien se presenta en casa con uno de esos pasteles de chocolate tan viciosos, la pobre se queda mirando y con las ganas.

Estas navidades me tocaba preparar algún postre, y como soy muy cabezota y no quería dejar a mi madre al margen, estuve buscando por la red algún pastel que no llevara gluten pero que fuera realmente muy apetitoso. Y encontré esta receta de Martha Stewart. Nunca había hecho ninguna receta suya, y me decidí a darle una oportunidad. El brownie es exquisito: la textura muy suave y el sabor a chocolate intenso. Pero ojo, es una bomba calórica, así que mejor cortarlo en trocitos pequeños, como si fueran pastelitos, y compartirlo de postre con muchas personas. Y hasta el próximo año.



Preparación:

  1. En un bol, mezclar bien:
    40 g de harina de maíz
    + 20 g de cacao puro en polvo
    + 1/2 cucharadita de canela molida
    + 1/2 cucharadita de gengibre molido
    + 1/2 cucharadita de sal fina
    + 1/2 cucharadita de bicarbonato
    + 8 g (1/2 sobre) de levadura química
     
  2. Derretir, bien a fuego muy lento, bien en el microondas:
    90 g de mantequilla sin sal
    + 340 g de chocolate negro para fundir, sin azúcar
     
  3. Pasarlo a otro bol y añadir, mezclando bien:
    150 g de azúcar
    + 1 cucharadita de extracto de vainilla
    + 3 huevos grandes
     
  4. Añadir la mezcla de elementos secos sobre la anterior, y batir todo bien hasta que esté homogéneo.
     
  5. Incorporar ahora los trocitos, removiendo con una cuchara para que se distribuyan bien:
    30 g de arándanos secos
    + 70 g de cacahuetes salados
    + 70 g de trocitos plátano (un plátano pequeño)
     
  6. Pasar a un molde cuadrado forrado con papel de horno.
     
  7. Hornear a 180 ºC (encendido sólo abajo) durante unos 30 o 35 minutos, hasta que esté cocido.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Pastel de chocolate y vino tinto


Se veía venir que este pastel de chocolate, vino tinto y especias de Smittenkitchen iba a ser un éxito. Y efectivamente: la textura es parecida a la de la tarta de chocolate que hago normalmente, pero la mezcla del vino y la canela le da un toque diferente, intenso, que combina muy bien con el chocolate. Cortada en trocitos pequeños, es un postre perfecto para terminar una comida estas fiestas. ¿Quién le puede decir que no a un bocadito como éste?



Ingredientes:

  • 85 g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
  • 180 g de azúcar moreno
  • 50 g de azúcar blanca
  • 1 huevo y 1 yema, grandes
  • 175 mL de vino tinto
  • 5 mL de extracto de vainilla
  • 135 g de harina
  • 40 g de cacao en polvo, puro
  • 1 sobre de levadura química
  • 1/4 de cucharadita de sal fina
  • 1/4 cucharadita de canela molida


Preparación:

  1. Precalienta el horno a 170 ºC, encendido sólo abajo.
  2. Bate en un bol la mantequilla con el azúcar. Añade después el huevo y la yema, y vuelve a batir. Incorpora entonces el vino y la vainilla, y bate hasta que esté todo bien mezclado.
  3. En otro bol tamiza la harina con la levadura, el cacao, la sal y la canela. Añade esto poco a poco sobre la mezcla líquida, mezlándolo todo hasta que esté homogéneo.
  4. Vierte la mezcla sobre un molde engrasado y hornea durante unos 30 minutos, hasta que el bizcocho esté cocido.
  5. Dejar enfriar sobre una rejilla, desmoldar, y decorar con un poco de azúcar glas. 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Trenza de avellanas


Este es un post escrito en pasado simple: entre la receta escrita y el texto introductorio se interpusieron presentaciones, exámenes, estrategias, contabilidades y logísticas, y vuelvo sólo ahora para escribir estas dos líneas y darle al botón de "publicar".

Hace ahora un mes era un domingo de otoño berlinés y mis amigos decidieron autoinvitarse a merendar. Prepáranos una tarta de esas ricas que tú haces, me pidieron. ¿Cómo les voy a decir que no? Si son mi familia en el exilio... Además, para qué negarlo, los cocinillas somos fáciles de ganar con este tipo de lisonjas. No hay nada de malo en eso, porque yo disfruto metiendo las manos en la masa, y de paso aprovecho para probar recetas nuevas. Hacía tiempo ya que le tenía el ojo echado a este pan trenzado con avellanas de Biscayenne, y me dieron la excusa y ocasión perfectas. Cambié un poco el relleno, pero la masa de pan es la misma.

La preparación es muy fácil, pero hay que tener un poco de cuidado al formar la trenza. Yo estiré la masa un poco demasiado a lo largo, y me costó trabajo que no se me rompiera al trenzar. Ya véis que el lado izquierdo me quedó un poco más irregular. Para la próxima vez, que la habrá seguro, creo que mejor haré o una trenza más ancha, o dos más cortas.

De todas formas el resultado es muy espectacular, y de sabor está muy rica. Perfecta para merendar una tarde de frío, todos juntitos y cerca del radiador.


Ingredientes:
  • 200 g de harina de trigo (mitad normal y mitad de fuerza) más un poquito para estirar la masa
  • 150 mL de leche tibia
  • 4 g de levadura seca de panadero (Hefe)
  • una pizca de canela
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 50 g de mantequilla
  • 150 g de avellanas troceadas
  • 100 g de arándanos secos
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 90 mL de nata líquida
  • un par de cucharadas de mermerada de albaricoque

Preparación:

1- En primer lugar preparamos un prefermento para el pan. Ponemos la leche en un cazo junto con la vainilla, y la calentamos ligeramente, sólo para quitar el frío del frigorífico. La mezclamos luego con 50 g de harina y la levadura, y dejamos reposar durante unos 10 minutos.

2- Mientras el prefermento empieza a espesarse y a hacer burbujitas, ponemos en el picador de la batidora las avellanas y los arándanos, y lo picamos durante un minuto aproximadamente, para que queden trozos más pequeños pero identificables. Pasar esto a un cuenco, añadir las 4 cucharadas de azúcar y un poco de nata líquida y remover. Debe quedar una mezcla húmeda, pero no una sopa. Yo usé 90 mL de nata en total.



3- Añadir al prefermento la sal, las 2 cucharadas de azúcar, la mantequilla y el resto de la harina. Amasamos bien hasta que nos quede una bola un poco húmeda pero que se separa de la fuente. Yo tuve que añadir un poquito más de harina (unos 15 gramos más). Dejar la masa en la fuente, taparla con un papel film transparente y dejar que fermente durante unas dos horas, en un lugar cálido, hasta que haya doblado el volumen.



4- Estirar la masa con un rodillo formando una plancha rectangular y finita. Pintar la masa con la mermelada y repartir la mezcla del relleno por toda la superficie, dejando un par de centímetros libre en los bordes. Enrollar la masa sobre sí misma, empezando por el lado más largo.

5- Encendemos el horno para que se vaya precalentando: 180 ºC, arriba y abajo. Sacamos antes la bandeja, sobre la que ponemos un papel de hornear y espolvoreamos un poco de harina.

6- Pasamos nuestro rollo de masa a la bandeja. Con la punta de un cuchillo afilado hacemos cortamos el rollo por la mitad, a lo largo, y empezando a unos 3 centímetros de uno de los bordes. De esta forma quedarán dos brazos de masa unidos por uno de los extremos.

7- Con cuidado vamos pasando un brazo por encima del otro, y alternando, para dar forma a la trenza, dejando que la parte lisa de la masa quede hacia abajo en la bandeja y la parte donde se ve el relleno quede hacia arriba. Al final del todo volvemos a unir los dos brazos de masa, y remetemos el borde hacia abajo.


8- Hornear a altura media o baja, durante 20 o 25 minutos, hasta que la masa esté cocida y dorada.

miércoles, 20 de junio de 2012

Tarta de melón



Una tarta de frutas, ligera, de sabor fresco. Una tarta muy sencilla para preparar al final de un día largo y frustrante, lleno de lluvia, fontaneros que agujerean la pared del baño y mensajes que constatan lo miserable y rastrero que es tu ex-jefe. Una tarta para inundar la cocina de un olor delicioso, para celebrar que mañana empieza el verano, que has cambiado de vida y lo que tu ex-jefe haga o deje de hacer ya no importa. Una tarta para estar feliz olisqueándote las manos una y otra vez. Qué ricos el melón, la lima, el coco, todo junto.



Feliz entrada al verano :)



Cómo preparar esta tarta de melón:

1- Preparamos media ración de masa flora, como os expliqué aquí o aquí.

Después de dejarla reposar una hora en el frigorífico, forrar con ella un molde. Pinchar la base con un tenedor, pintarla con el medio huevo batido que os ha sobrado, y hornearla durante 10 minutos a 180 ºC, horno encendido arriba y abajo. Una vez cocida y dorada, sacar del horno y reservar.

Base pintadita y pinchadita, antes de meterla al horno

2- Hacemos una crema pastelera al melón. Para ello necesitamos:
  • 1/2 melón piel de sapo (unos 500 g sin pelar, sobre 300 g ya pelado)
  • 100 g de azúcar morena
  • 3 cucharadas (45 g) de harina fina de maíz (Speisestärke o Maisstärke en alemán)
  • 2 yemas de huevo
  • el zumo de media lima
Partimos por la mitad el melón y con ayuda de una cuchara quitamos primero las pipas y luego vamos sacando la pulpa del melón y poniéndola en el vaso de la batidora. La trituramos hasta que quede un puré muy fino. Añadimos entonces secuencialmente el azúcar, la harina de maíz y las yemas de huevo, y batimos hasta que quede todo muy homogéneo.

Pasamos la mezcla a una cacerola y calentamos a fuego medio, removiendo constantemente para que no se pegue ni se formen grumos, hasta que espese. Entonces retiramos del fuego, añadimos el zumo de lima y removemos hasta incorporarlo. Si no tenéis lima podéis usar limón, o saltaros este paso, pero nunca os quedará una crema tan rica como si ponéis lima, porque la lima es el fruto del paraíso.

La crema de melón, cuando ya ha espesado

3- Montamos la tarta:

Ponemos la crema de melón sobre la base de masa flora ya horneada. Podemos decorar ahora al gusto, por ejemplo con unas fresas cortadas por la mitad, o con un merengue que hayamos hecho con las claras que nos han sobrado. Yo he optado por poner un poco de ralladura de coco, que complementa muy bien el sabor del melón.

Horneamos durante otros 10 minutos a 180 ºC, horno arriba y abajo, hasta que la tarta esté dorada. Dejamos que se enfríe antes de desmoldar.




Actualización: Aprovechando la luz del día, he hecho algunas fotos nuevas. Ya no sale la tarta entera, claro ;)

sábado, 19 de mayo de 2012

Tarta de manzanas y arándanos


Tres pensamientos desconectados:
  • Me encantan las tartas de frutas. Sin duda lo mejor de trabajar en el Fritz era la boulangerie francesa que teníamos al lado, a donde íbamos muchas tardes a merendar, y donde encargábamos las tartas para las despedidas. Aux Délices Normands queda un poco a trasmano (Ihnestraße 29, 14195 Berlin, U3 Oskar-Helene-Heim o U3 Thielplatz) pero todo lo que hacen allí es excelente. Si algún día estáis por Dahlem, os recomiendo que hagáis una paradita allí. De hecho, Dahlem en verano es muy bonito, merece la pena darse un paseo.
  • Lo confieso: casi siempre que cocino creativamente elijo los ingredientes por sus colores. El amarillo tostado de las manzanas con el rojo morado de los arándanos al salir del horno es una combinación espectacular.
  • Nunca había comido arándanos y frambuesas frescos hasta venir a Alemania. Y ahora los que traen al súper vienen de Huelva. Hay veces que no entiendo el mundo moderno.

Ingredientes: 

Para la masa:
  • 125 g harina de trigo
  • 25 g de harina fina de maíz
  • 75 g mantequilla sin sal, fría, cortada en daditos
  • 75 g azúcar glas
  • media cucharadita de levadura química
  • una pizca de sal
  • 1 huevo
Para la crema pastelera:
  • 160 mL leche
  • 60 g azúcar
  • 2 yemas de huevo
  • 15 g harina
  • Ralladura de 1 limón 
Para la cobertura de frutas:
  • 2 manzanas pequeñas
  • 100 g de arándanos
  • azúcar morena
  • mantequilla

Cómo preparar esta tarta de manzanas y arándanos:

1- Preparar media ración de masa flora, como se explica en la receta de la tarta de fresas.

2- Hacer un poco de crema pastelera, también como en la receta de la tarta de fresas.

3- Preparar la fruta. Pelar las manzanas y cortarlas primero en cascos y luego en láminas. Lavar y escurrir los arándanos.

4- Montar la tarta.

Forrar un molde con la masa, pincharla con un tenedor y pintarla con el medio huevo batido que teníamos reservado.

Repartir sobre la masa la crema pastelera.

Cubrir con las láminas de manzana. Espolvorear con azúcar morena y luego poner unos rulitos de mantequilla. Repartir los arándanos.

5- Hornear a 180 ºC, horno arriba y abajo, durante unos 30-40 minutos.


sábado, 12 de mayo de 2012

Magdalenas sin tonterías

 
Estoy emocionada. Hoy he tenido uno de los desayunos más felices (gastronómicamente hablando) desde que vine a vivir a Berlín. Hoy he hecho magdalenas, de las de verdad, de las que no son grasientas, suben mucho, y son perfectas para mojar en el café. Las he hecho en un momento, sin ingredientes raros y sin técnicas complicadas. Y estaban (nótese el verbo en tiempo pasado) de rechupete.

Uno de los dramas gastronómicos para un español cuando viene a vivir a Alemania es que aquí no hay magdalenas. Es relativamente fácil encontrar muffins, que también están ricos, pero llevan muchísima grasa y se me hacen muy pesados al digerirlos. En algunas grandes superficies (en Kaufland, por ejemplo) venden magdalenas españolas, comerciales por supuesto, y tampoco de mucha calidad. Así que una de mis cruzadas personales ha sido intentar preparar mis propias magdalenas. Y hoy por fin, gracias a Biscayenne y su buen criterio repostero, puedo decir que lo he conseguido.


Por la red y en los libros de cocina de moda circulan montones de recetas de magdalenas, y no voy a decir que las he probado todas, pero sí muchas de ellas. La mayoría tienen un contenido en aceite muy superior al de ésta, y para colmo vienen adornadas de complicados procesos de preparación: que si pesa la cantidad de huevo y ajusta el resto de ingredientes proporcionalmente, que si calienta el horno a una temperatura pero a mitad de cocción bájala a otra, que si remueve en forma de ochos mientras cantas una copla... Yo seguía todos los consejos de preparación, y aún así, el ansiado copete no aparecía. Acabé por convencerme de que para preparar unas magdalenas de las de toda la vida había que tener una destreza digna de los más afamados reposteros.

Pero hoy han caído los mitos. A partir de hoy se acabaron las frustraciones magdaleniles. Preparar unas magdalenas tan estupendas como éstas es cuestión de minutos (unos 10 de preparación más 20 de horneado) y si yo he podido, vosotros también podéis. Queridos compañeros exiliados: ¡desayunar magdalenas vuelve a ser posible!



Ingredientes (para unas 10 magdalenas):
  • 225 g de harina
  • 75 g de azúcar (Edito: ahora pongo 70 g de azúcar moreno y 50 g de azúcar blanca)
  • 9 g de levadura química
  • una pizca de sal
  • 1 huevo
  • 175 mL de leche
  • 90 mL de aceite
  • 1 sobre de azúcar vainillada (opcional)


Cómo preparar estas estupendas magdalenas sin tonterías:

En una fuente honda, tamizar la harina y mezclarla con el azúcar, la levadura y la sal.

En otro recipiente batir el huevo con la leche. Incorporar después el aceite. Si queréis, podéis añadir un poco de azúcar vainillada o extracto de vainilla, o ralladura de limón, para aromatizar.

Añadir la mezcla de líquidos sobre los elementos secos, poco a poco y mezclando bien. Repartir en los moldes, llenándolos hasta tres cuartas partes de su capacidad, y espolvorear un poco de azúcar sobre cada uno de ellos. Hornear a 200 ºC (el horno encendido arriba y abajo) durante unos 15 ó 20 minutos, hasta que las magdalenas estén doradas y al introducir un palito éste salga seco.

¡A mojar!


viernes, 4 de mayo de 2012

Quiche de espárragos y fresas


Sabía que llevaba mucho tiempo sin publicar nada, pero ahora que abro el blog me doy cuenta de que hace todo un mes desde la última entrada. Esto de buscar trabajo es un trabajo en sí mismo... Se me pasan los días volando entre escribir Bewerbungen, investigar webs alemanas y demás. Y sí, lo reconozco, también han sido muchos días de fiesta, y la primavera-verano, que por fin ha llegado a Berlín. Empieza esa temporada en que quedarse en casa un día de sol es un pecado, y oyes la llamada de los parques, los lagos, los Biergarten. Ha llegado el tiempo de sacar la bicicleta para dar largos paseos, de correr junto al canal, de hacer picnics y barbacoas al aire libre, de aprovechar cada rayo de sol. Y yo soy muy cumplidora :)

De todas formas algo he estado cocinando, sí. Experimentando, mejor dicho (galletas, postres de limón, pan de molde, kibbeh de lentejas, parmigiana, kouign amann entre otros) pero o no salieron suficientemente bien como para publicar la receta, o era de noche y la foto quedó un churro. Por unas o por otras, comer hemos comido mucho, pero publicar no hemos publicado nada. Hasta hoy.

He hecho una quiche con espárragos y fresas. Una combinación poco habitual. Yo por lo menos no la había visto nunca, hasta el otro día en que leyendo por internet la carta de un restaurante vi que ofrecían espárragos a la plancha con fresas. Después, haciendo la quiche, estaba buscando un ingrediente rojo que añadir para darle un poco de color, me vinieron las fresas a la cabeza y decidí probar. La verdad es que he quedado bastante contenta: por supuesto las fresas combinan perfectamente con la nata y la masa quebrada, pero además añaden un toque ligeramente ácido y dulce que contrasta muy bien con los espárragos. A ver qué os parece a vosotros.



Ingredientes:

Para la masa quebrada:
  • 300 g de harina
  • 130 g de mantequilla
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 70 g de agua
Para el relleno:
  • 1 cebolla
  • 200 g de nata líquida
  • 3 huevos
  • 500 g de espárragos verdes (un manojo)
  • 150 g de fresas
  • 150 g de champiñones (opcional)
  • sal
  • pimienta
  • aceite de oliva

Cómo preparar esta quiche de espárragos y fresas:

1- Mezclar la harina con la sal y la levadura en una fuente. Incorporar la mantequilla y mezclar con las manos. Quedará una textura granulosa, inconsistente. Añadimos entonces el agua y mezclamos rápidamente, para formar una masa. Cubrimos y dejamos reposar en el frigorífico durante una media hora.

2- Mientras tanto, ponemos una olla de agua a hervir. Lavamos los espárragos, cortamos la base del tallo que está dura, y los cocemos en el agua hirviendo durante unos 3 minutos. Escurrimos, dejamos enfriar un poco, y los cortamos en trozos. Reservamos.

3- Picamos la cebolla y la sofreímos en una sartén grande con un par de cucharadas de aceite. Cuando esté transparente, añadimos los champiñones, ya lavados y cortados en trozos grandes. Salteamos durante unos minutos, hasta que los champiñones estén ligeramente tiernos.

4- Añadimos a la sartén los espárragos (excepto las puntas, que las reservamos para decorar la quiche), salteamos durante un minuto y apagamos el fuego. Salpimentamos, añadimos la nata, los huevos batidos, y removemos para mezclarlo todo bien.

5- Sacamos la masa del frigorífico y la extendemos con un rodillo, ayudándonos con un poco de aceite. Forramos con ella un molde y pinchamos la base con un tenedor.

6- Vertemos sobre la masa el relleno de la quiche, repartiéndolo bien. Decoramos con las puntas de los espárragos y las fresas, lavadas y cortadas por la mitad.

7- Horneamos a 180 ºC (sólo el fuego de abajo) durante unos 30 minutos, hasta que la quiche está cocida por el centro.

8- Servimos templada o fría, preferiblemente en la terraza acompañada de una cerveza fresquita.