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jueves, 24 de noviembre de 2011

Bollitos de albaricoque

Seguimos con las recetas de la merendola de cumpleaños. También preparé unos bollitos de albaricoque, siguiendo la receta de Encar's Bakery. Las fotos me quedaron un desastre, pero los panecillos estaban riquísimos. Y si no, preguntadle a mi amigo Jorge, que el lunes todavía se estaba acordando de ellos.




Bollitos poco fotogénicos. Os prometo que voy
a aprender a hacer fotos de comida.


Estos panecillos son también muy rápidos y fáciles de hacer, como casi todo lo que publico en el blog, que por algo estoy aprendiendo yo a hacer estas cositas tan interesantes. Son ligeramente dulces, pero realmente muy poco, así que pensé que vendrían bien para compensar un poco el azúcar de los otros platos y evitar una sobredosis. Que ya sabemos que si a los niños les damos demasiada azúcar, luego están hiperactivos y no se quieren ir a dormir (y esto también funciona con los niños de más de 30).

Los panecillos están buenos ellos solos, pero también los podéis acompañar con algún relleno, dulce o salado. Yo les puse un poco de queso blanco de untar, y no sobró ni uno para hacer una foto decente al día siguiente.

Ingredientes:
  • 600 g de harina
  • 125 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 350 mL de leche
  • 2 yemas de huevo
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 4 cucharaditas de levadura en polvo
  • 1 cucharadita de sal fina
  • Mermelada de albaricoque
  • 200 g de orejones en trozos pequeños (nos guardamos algunos enteros para decorar)

Cómo preparar estos bollitos de albaricoque:

Empezamos encendiendo el horno para que se vaya precalentando a 180 ºC.

Ponemos en un recipiente 400 g de harina con la mantequilla, la sal, la levadura, las yemas de huevo y el azúcar, y mezclamos con las manos.

Añadimos después la leche y los albaricoques troceados, y seguimos mezclando.

Incorporamos poco a poco el resto de la harina, mientras seguimos amasando. Quedará una masa consistente.

Forramos la bandeja del horno con papel de hornear. Nos espolvoreamos las manos con un poco de harina, y vamos tomando porciones de masa y formando bolas, que dejaremos sobre la bandeja, separadas entre sí porque durante el horneado la masa se ensanchará.

Si queremos decorar los bollitos con trozos grandes de orejones, hacemos ahora hendiduras en las bolitas presionando con los dedos, para que queden los huecos donde poner los orejones cuando saquemos los bollitos del horno (si los pusiéramos ahora, se quemarían).

Horneamos durante unos 30-35 minutos a 180 ºC, hasta que los bollos estén doraditos.

Sacamos del horno los bollitos y los pintamos con un poco de mermelada de albaricoque. Ponemos los albaricoques de adorno en las hendiduras que hicimos, y los pintamos también con un poco de mermelada, para que queden más brillantes.

¡Que los disfrutéis!

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cantuccini con naranja confitada

Como ya os he contado, el sábado hice merendola de cumpleaños, y además de la mejor tarta de chocolate del mundo, preparé unos cantuccini, que quedan muy bien para mojarlos en un poco de vino o de licor, y eso me daba el pretexto necesario para introducir un poco de alcohol en la merienda. Que mis amigos y yo somos muy golfos...

Los cinco cantuccini que sobraron. Los otros cuarenta sucumbieron
sin remedio a las masas devoradoras de dulces cumpleañeros.

Tomé como referencia la receta de Velocidad Cuchara, pero como no me gusta mucho el anís, lo cambié por amaretto, y junto a la almendra añadí un poco de naranja confitada. Ya sabéis que lo mío con los cítricos no tiene remedio. El resultado fue muy aromático, y no muy dulce.

No los había preparado nunca antes, pero son tan fáciles y tan rápidos, y quedan tan ricos, que me parece que los voy a poner en mi lista de recetas habituales. ¡Ah! Los italianos de la fiesta los comieron con gusto, y eso sólo puede ser una buena señal.

Ingredientes:
  • 350 g de harina
  • 250 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 10 g de levadura química (o un sobrecito de levadura)
  • 2 huevos
  • 1 yema de huevo
  • 20 g de licor Amaretto
  • 200 g de almendras crudas con piel, machacadas en trozos grandes
  • 100 g de naranja confitada
  • 1 cucharadita de canela molida

Cómo preparar estos cantuccini con naranja confitada:

Enciende el horno a 180 ºC para que se vaya precalentando.

En un bol, pon la harina, el azúcar, la sal, la levadura, los huevos, la yema de huevo y la canela, y mézclalo todo bien con las manos. Añade después el licor y sigue mezclando hasta que quede bastante homogéneo (es un proceso bastante rápido).

Por último, incorpora las almendras y la naranja, y vuelve a mezclar con las manos para que se distribuyan por toda la masa.

Forra la bandeja del horno con papel de hornear. Ve formando barritas de masa de unos 3 centímetros de ancho, y disponiéndolas en la bandeja, procurando que estén bien separadas, porque durante el horneado la masa se expande y se te pueden pegar unas con otras. Verás que la masa es bastante pegajosa. Para que hacer las barritas te resulte más fácil, engrásate las manos con un poco de aceite.

Hornea tus barritas de cantuccini durante 30 minutos a 180 ºC. Una vez que estén doradas, sácalas del horno y córtalas en rodajas de aproximadamente un dedo de grosor. Es importante cortarlas cuando aún están calientes, porque al enfriarse se endurecerán.

Deja que tus cantuccini se enfríen sobre una rejilla, y después consérvalos en un recipiente hermético.

lunes, 21 de noviembre de 2011

La mejor tarta de chocolate del mundo

Quizás el título de este post os parezca un poco pretencioso, pero es cierto: ésta es la mejor tarta de chocolate que he probado nunca (y he probado muchas, os lo puedo asegurar). El mérito no es mío, claro, el mérito es de la receta, que compensa los ingredientes de forma que el resultado es un bizcocho muy suave y un poco húmedo, con un intenso sabor a chocolate, y casi nada dulce. Por supuesto es muy fácil, y siempre sale bien. En esta ocasión la he decorado con el frosting de la ya famosa tarta guiness. Si os sentís especialmente viciosos también podéis poner un poco de chocolate derretido por encima, y dejar que se endurezca formando una corteza crujiente.


Esta tarta es seguramente la receta que más veces he preparado a lo largo de mi vida. Desde que era pequeña, en mi casa la hemos hecho siempre para los cumpleaños y otras ocasiones especiales, intentando no abusar para que mantuviera su estatus de tarta especial. Mi hermana y yo nos guardábamos la receta con muchísimo celo, que no se desvelara el secreto de aquella delicia que siempre nos hacía quedar como estrellas cuando íbamos a visitar a alguien. Es gracioso, porque creo que mi madre sacó esta receta de una caja de cacao en polvo Hersheys... ¿Os acordáis de aquel capítulo de Friends sobre la famosa receta de galletas de Phoebe? Pues algo parecido.


La semana pasada fue mi cumpleaños, y como manda la tradición, el sábado tocaba tarta de chocolate. Ahora he decidido aprovechar la ocasión para por fin liberar el secreto de la mejor tarta de chocolate del mundo. Que su luz chocolateada os ilumine en los senderos oscuros que están por venir.


Ingredientes:
  • 2/3 taza (200 g) de mantequilla
  • 1 + 2/3 tazas (500g) de azúcar
  • 3 huevos
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 + 1/3 tazas (400 mL) de agua
  • 2 tazas (360 g) de harina
  • 2/3 taza (100 g) de cacao en polvo sin azúcar
  • 1 + 1/4 cucharaditas de bicarbonato
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • 1 cucharadita de sal fina
Las proporciones en la receta original venían con referencia a la capacidad de una taza de desayuno. Os he escrito las equivalencias en gramos (mL) por si os resulta más fácil así.

Para el frosting:
  • 300 g de queso blanco de untar
  • 150 g de azúcar glas
  • 360 mL de nata líquida para montar

Cómo preparar la mejor tarta de chocolate del mundo:

Precalentar el horno a 180 ºC.

Mezclar en un bol los huevos con el azúcar. Después añadir la mantequilla y mezclarlo todo bien. Incorporar a continuación el agua y la vainilla y batir procurando que quede una mezcla homogénea.

Sobre esta mezcla tamizar (bien con un tamizador, bien usando un colador metálico) la harina con la levadura, el bicarbonato y el cacao. No os olvidéis de la sal, que es importantísima. Quizás en este punto os parezca que la mezcla del bizcocho es demasiado líquida. No os preocupéis: es así.

Verter la mezcla en un molde previamente engrasado y hornear durante unos 35-40 minutos, comprobando que ha terminado de cocerse pinchando el centro del bizcocho.

Mientras tanto, preparamos el frosting mezclando muy bien el queso de untar con el azúcar glas, con ayuda de la batidora, de forma que quede una mezcla suave. En otro recipiente montamos la nata, y después incorporamos el queso con movimientos suaves y envolventes. Reservamos en el frigorífico hasta que el bizcocho se haya enfriado, y usamos entonces para decorar.

¡Que el chocolate os acompañe!

viernes, 11 de noviembre de 2011

Brownies de chocolate, boniato y arándanos

¡Ya está aquí! ¡Ya llegó! ¡El día mundial del brownie! #diadelbrownie Con lo mucho que me gustan los dulces y el chocolate, no podía dejar de apuntarme a esta convocatoria. Aquí está el resultado:

 Brownies dispuestos a ser devorados

He tenido que activar un dispositivo de seguridad para conseguir hacer las fotos antes de que mi marío y el tunante gambitero de mi amigo Miguel los devorasen. 

El brownie antes de ser cortado, en el deslumbrante sol de esta mañana berlinesa

En este brownie rebajamos un poco el contenido en mantequilla y azúcar y compensamos con boniato asado. Además, en vez de frutos secos ponemos arándanos. De esta forma rebajamos un poco el contenido calórico del brownie y nos lo tomamos con un poco menos de culpabilidad... Esta receta la tomé de Dan Lepard, cuyas recetas me encantan, todas.

Ingredientes:
  • 100 g de mantequilla o margarina, sin sal
  • 200 g de chocolate negro para postres, troceado
  • 200 g de boniato asado, sin piel
  • 125 g de azúcar moreno
  • 2 huevos, tamaño medio
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla, o un sobre de azúcar vainillada
  • 100 g de harina
  • 1 sobrecito de levadura en polvo
  • 200 g de arándanos

Cómo preparar estos brownies de chocolate, boniato y arándanos:

En primer lugar tienes que asar los boniatos. Ten en cuenta que al asarlos, los boniatos pierden agua y el peso se reduce casi a la mitad, es decir que necesitarás unos 400 g de boniatos crudos para obtener aproximadamente 200 g de boniatos asados. Como tardan un buen rato en asarse, yo los he pelado y cortado en rodajas. Los he puesto en la bandeja del horno sobre un papel parafinado, y he horneado durante unos 15-20 minutos a 250 ºC con el horno arriba y abajo. Una vez que ya estaban tiernos, los saqué, pesé los 200 g que necesitaba para la receta, y me comí el resto :)

Una vez que has asado los boniatos tienes que bajar la temperatura del horno a 180 ºC. Para ayudar en el proceso, he dejado la puerta del horno abierta un par de minutos.

También me pregunto si en vez de asar los boniatos se podrán cocer al vapor en la olla rápida. Supongo que sí, pero lo probaré la próxima vez y ya os contaré.

Mientras se asan los boniatos derretimos la margarina en una cacerola a fuego muy lento (yo he usado una sartén antiadherente). Cuando la margarina está derretida, añadimos 125 g del chocolate en trocitos, y removemos hasta que se derrita también. Retiramos del fuego.

En un bol batimos los boniatos asados con el azúcar, mezclándolos bien. Incorporamos a continuación la mezcla de mantequilla y chocolate.

Tamizamos sobre esta masa la harina con la levadura y batimos hasta que quede todo muy homogéneo.

A continuación, añadimos el resto de chocolate en trocitos  y los arándanos, y mezclamos con una cuchara.

Disponemos la masa sobre un molde cuadrado de cremallera, previamente engrasado, y horneamos durante 20-30 minutos hasta que esté cocido.

martes, 8 de noviembre de 2011

Bizcochitos rápidos de chocolate

Hoy os traigo estos pastelitos tipo soufflés que recuerdan a un coulant sin serlo. Más densos que un soufflé, estos bizcochitos se toman calientes y tienen un corazoncito de chocolate fundido que os servirá para sorprender a vuestros invitados, o simplemente para daros un capricho de chocolate. Se preparan en unos 5 minutos, y tardan 10 en honearse, así que son perfectos como postre para una cena. Incluso podéis dejar los moldes preparados, de modo que sólo tengáis que meterlos al horno. Espero que os gusten.



Ingredientes (para 6 raciones):
  • 150 g de chocolate negro para postres
  • 150 g de mantequilla o margarina
  • 100 g de azúcar
  • 35 g (como dos cucharadas colmadas) de harina
  • 5 huevos
  • 4 cucharaditas de gengibre en polvo
  • una tableta de chocolate negro o blanco

Cómo preparar estos bizcochitos rápidos de chocolate:

Precalentar el horno a 240 ºC.

Poner en un cacharro la mantequilla con el chocolate para postres troceado y fundir en el microondas, o a fuego muy lento.

En otro recipiente batir los huevos con el azúcar, la harina y el gengibre hasta obtener una masa muy homogénea. Añadir sobre esta mezcla el chocolate fundido.

Untar 6 moldes con mantequilla y repartir en ellos la mezcla anterior. Partir la tableta de chocolate y hundir 2 trozos en el centro de cada molde.

Hornear a 240 ºC durante 10 minutos. Servir caliente o templado.

lunes, 31 de octubre de 2011

Gnocchi di zucca (ñoquis de calabaza)

En diciembre nos vamos de vacaciones. Porque no tuvimos vacaciones en verano, porque nos pilla justo en el cambio de puesto de trabajo, y porque nos lo merecemos. Hoy ha venido Jorge a ayudarnos a planear el viaje, y como agradecimiento le he preparado estos gnocchi de calabaza que había visto en lo de Anita Cocinitas. ¡Están muy ricos! Y además es tan divertido hacer pasta fresca, llenarlo todo de harina, y cantar eso de Siempre que llegas a casaaaaaaaaa...


¡Gnocchi naranjas!

Ingredientes (para 4 raciones):
  • 350 g de calabaza (ya pelada y limpia; yo he usado calabaza Hokkaido)
  • 1 nuez de mantequilla
  • 1 huevo
  • harina de trigo, aproximadamente la misma cantidad que de calabaza, más lo necesario para enharinar la encimera
  • 4 lonchas de jamón serrano
  • unas lascas de queso de oveja viejo
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal
  • salvia

Cómo preparar estos gnocchi di zucca:

Una vez pelada y limpia, trocear la calabaza y ponerla en una sartén a fuego muy lento, junto con la mantequilla, y tapada, durante unos 20 minutos, hasta que quede tierna. Dejarla enfriar.

Cuando ya esté fría, triturar la calabaza con la batidora y llevarla a un bol.

Añadir el huevo y un poco de sal, y mezclar bien.

Incorporar unos 200 g de harina y mezclar bien con una cuchara. Después ir incorporando poco a poco el resto de la harina (yo calculo que habré usado unos 400 g) hasta que la masa se pueda trabajar con las manos.

Enharinar una superficie lisa y seguir trabajando la masa ahí. Hay que seguir añadiendo harina hasta que la masa ya no se te quede pegada en las manos.



Tomar porciones de la masa y darles forma de rulo, de unos 2 cm de diámetro. Después, ir cortando rodajitas no muy gruesas con un cuchillo. Poner los gnocchi sobre una bandeja que hayamos enharinado, redondeando un poquito los bordes con los dedos, y espolvoreándolos con más harina, para que no se peguen. Sí, a estas alturas ya está todo pringado de harina, no queda más remedio que rendirse y disfrutar del caos imaginándonos que somos una mamma italiana :)


Cocemos los gnocchi en abundante agua hirviendo durante unos minutos, hasta que flotan en la superficie y están tiernos y cocidos por dentro.

Servimos inmediatamente, calentitos, con el aderezo que nos apetezca. Yo hoy les he puesto simplemente un chorrito de aceite de oliva virgen extra, del güeni que me traigo en latitas pequeñas desde España, unas lonchitas de jamón troceadas con las manos, y unas lascas de queso de oveja viejo, también del güeni, también me lo traigo de España de contrabando, y los he espolvoreado con un poco de salvia. Me ha encantado la combinación de colores, y de sabores. ¡Que lo disfrutéis!

sábado, 29 de octubre de 2011

Pavo en escabeche de naranja

Como mujer trabajadora que soy (de momento) entre semana suelo tener poco tiempo para cocinar. Llego del trabajo tarde, cansada y hambrienta, más aún cuando en este país se almuerza sobre las 12:30, y aunque meriende alguna fruta o galleta, a las ocho tengo tanta hambre que me comería a mi padre por los pies. Así que siempre se agradece tener algo ya preparado, que sólo haya que sacar de la nevera y servir.

En este sentido el escabeche de pavo es un gran apaño, porque está riquísimo, es ligero (y apropiado para una cena) y puedes preparar una gran cantidad y conservarlo en el frigorífico durante mucho tiempo. No me preguntéis cuánto tiempo es el máximo porque en casa nunca ha durado más de un par de semanas: en cuanto me despisto mi marío está picando del táper de pavo en escabeche. Eso es la prueba irrefutable de lo rico que está :) A veces lo tomamos en ensalada sobre algunas hojas de lechuga. Otras veces lo acompañamos de un arroz en blanco o puré de patatas.



Ingredientes:
  • 1 pechuga de pavo (ésta pesó un kilo)
  • 1 puerro
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 100 mL de vino blanco
  • la piel de dos naranjas
  • 1 hoja de laurel
  • 8 granos de pimienta negra
  • aceite de oliva
  • vinagre de manzana
  • sal

Cómo preparar este escabeche de pavo a la naranja:

Corta la pechuga en dos trozos, sálala y ponla en una cacerola que tenga más o menos el tamaño de la pechuga.

Corta la cebolla y el puerro en tiras gruesas. Pela los ajos pero déjalos enteros. Pon estas verduras en la cacerola con el pavo.

Añade a la cacerola el vino, la piel de naranja, el laurel y la pimienta.

Ve añadiendo aceite y vinagre en proporción 2:1, o sea, poniendo aproximadamente el doble de aceite que de vinagre. Pon aceite y vinagre hasta que la carne esté bien cubierta de la mezcla.

Tapa la cacerola y pon a cocer a fuego lento durante unos 30-40 minutos, hasta que el pavo esté tierno y perfectamente cocido. Después retíralo del fuego y déjalo enfriar.

Cuando esté frío, saca la carne escurriéndola, córtala en filetes y ve poniéndola en un táper. 

Retira la piel de naranja del escabeche. A continuación, saca las verduras y ponlas sobre la carne en el táper. Por último, cúbrelo todo con el líquido de cocción. Guarda el táper cerrado en la nevera y espera al menos 48 horas antes de consumir.

Cuando lo vayas a comer, saca el táper de la nevera un ratito antes si es posible, para que se atempere. Puedes poner en un plato una cama de hojas de alguna lechuga (en este caso usamos endivias), un par de filetes de carne y unas tiras de cebolla-puerro. Corrige de sal y aliña con un poco del propio escabeche. Ya verás qué rico. La piel de naranja le da un aroma delicioso.

La carne se conservará en buen estado siempre que esté bien cubierta por el escabeche, así que al guardar de nuevo el táper procura que no quede ningún trozo de filete por encima del líquido.

Cuando termines la carne puedes seguir usando el líquido sobrante para aliñar ensaladas o para aromatizar guisos.

Esta receta la vi en El Comidista y se ha convertido en una de mis habituales.